Cuando observas el cielo de buena mañana, justo cuando el Sol aún se esconde tras las montañas cual sabanas que impiden ver la luz del alba, percibes como ése nuevo día empieza a tomar forma y recuentas los sueños a viajes de mil maneras de vivir y mil caminos distintos por recurrir.
Sin darte cuenta a tu lado están ésos mil i unos espíritus que te acompañan en el viaje y que compartieron contigo sueño, pero sin duda vida.
Y cómo cuando empieza el día, cada rayo de Luz llega a tu ser y entiendes que el transcurrir de la vida es una maravillosa orquesta con un compás inagotable; donde cada silencio resulta una lección, una pausa donde dejar calar las experiencias, que dan sonido y sentido a la canción del existir.
Luego estás Tú. Dame tiempo, voy a intentarlo.
